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miércoles, 8 de marzo de 2017

DORMILÓN (Autor: MANUEL SAENZ DE MIERA)


Todo depende del dormilón, pues una oveja parlanchina me confesó que si eres nervioso las ovejas en realidad no te hablan, se arriman a ti con sus lanas más suaves y te tratan con fricciones contenidas los puntos más tensos del cuerpo, hasta que logran su relajamiento, y un sueño embriagador comienza a invadirte cerrando tus ojos. Si es una pesadilla la causa de tu insomnio, que se quiere volver obsesiva, las ovejas tienen comprobado el buen funcionamiento del hablar quedo y voz de grave, acompasada al ritmo de tu corazón. Es tan grande la variedad de las formas de hablar de los ovejas para cuando quieres dormir, que se haría prolijo para este espacio relatar…Ahora espero que si has llegado hasta aquí ya te puedas dormir.

© 2016 11 Samier.

martes, 6 de diciembre de 2016

LUNA LLENA (Autora: Cony Salomón)


La víspera de aquel día Ángela estaba inquieta, sin saber porque, presentía que algo iba a suceder.
En Ángela aunque ya pasada la juventud, su rostro emanaba una belleza reposada, su figura recogida le daba un aspecto diferente, su percepción espiritual era especial.
Aquel día, bañó su cuerpo en esencia de flores, luego cepillo el cabello y se puso el vaporoso vestido blanco que resaltaba su figura, acercó la silla a la ventana abierta, se sentó y espero expectante la llegada.
Primer día de luna llena, el aire tibio rozó su cara. La noche clara llega salpicada de misterio.
La luna empezó a verse, haciéndose más redonda y luminosa, a la par que se acercaba.
Ángela, fijo los ojos en el centro de la inmensa claridad y después de un instante dejo de parpadear.
Entrado el día, se llevaron su cuerpo frío al tanatorio, le depositaron en una caja mortuoria y la tenue luz de los velones de cabecera, alumbraban la pálida lasitud del cuerpo con vestido blanco.
Durante horas, conocidos y familiares la velaron entre incienso y oraciones. Quedando de noche cerrada la funeraria.
Por la mañana al efectuar los preparativos correspondientes, se descubre que el cuerpo no esta.
“No es posible”, exclama un empleado. Se acerca otro y comprueba que la caja esta vacía. Acompañados del encargado recorren las instalaciones, buscando al menos una explicación y no encuentran nada.
Con gran revuelo avisan a las autoridades. Con intención de averiguar lo sucedido, se indica a un agente que se dirija a casa de la difunta.
En la puerta, el agente con asombro, mira a la persona que abre  -¿Usted es…?
-Si- contesta ella.
Fue interrogada, se comprobó que el medico forense certifico fallecimiento por causa natural. No hubo aclaración de los de los hechos.
Como testigo mudo del enigma, en la habitación quedó el vestido.
Al cabo de un tiempo, en el lugar que ocurrió, en corrillo se comentaba “…la luna que dejo aquí su cuerpo y se llevo el brillo de sus ojos”.


martes, 29 de noviembre de 2016

LA ABUELA (Autor: Tomás Angel)

Relato elegido por los lectores de cuento cuentos contigo 
en el V reto semanal.

Un día la echamos en falta. Como ese adorno invisible por la rutina del que te percatas precisamente cuando desaparece.

Todos en el barrio la llamábamos "La abuela". Como no tenía familia conocida, la habíamos adoptado. Ella ejercía de tal pero no del tipo que soborna a sus nietos con chucherías. La recuerdo como ese bálsamo para el llanto por la rodilla pelada. Y cuando se arremangaba las faldas para darle unas patadas al balón. (En aquella época no jugábamos en un sillón, sino en la calle)

El abuelo de Marcos afirmaba que la había conocido cuando era sólo un niño. Era evidente que chocheaba.

El día que desapareció, el barrio se sintió culpable por haber extraviado algo tan valioso. Ni en parques, ni en hospitales, ni ... ni rastro.

Ahora el abuelo soy yo y el cariño de aquella mujer es mi referencia, lo más parecido a una abuela de verdad que he podido tener.

Esta mañana me crucé en la plaza con "La abuela'. Me saludó sonriente antes de entrar en el super. Con naturalidad, como si mis últimos cincuenta años hubieran sido un sueño. Le habría formulado un montón de preguntas, pero mi mandíbula estaba desencajada.

miércoles, 27 de enero de 2016

AL OTRO LADO DE LA RAZÓN (Autora: FLOR MÉNDEZ VILLAGRÁ)








(Para ÉL, esté donde esté)

Él unos doce años, larguirucho y nervioso. Ella cinco, con una risa contagiosa. Se vieron por primera vez en la playa. Él nunca se separaba de su pequeña pelota a la que daba vueltas entre sus manos obsesivamente,  balanceando su cuerpo de derecha a izquierda. Ella se unió a su baile rítmico y repetitivo. No hablaban, solo se miraban y se mimetizaban en sus movimientos. De vez en cuando ella escapaba corriendo hacia el mar y él la esperaba en la orilla, muy quieto, casi rígido, sin levantar los ojos de su pelota. Cuando salía, él la seguía con la misma expresión, y poco a poco volvía a sus obsesivos movimientos. Al final del verano la niña que no entendía de falta de emociones, besó al niño, y él sin levantar su mirada extendió su mano y le entregó su pelota. 

martes, 22 de septiembre de 2015

"VOLUNTAD" (Autor: MIGUEL ANGEL CERCAS RUEDA)


Cuando Sergio vio el vídeo Bastille de Isabel Coixet, del largometraje Je táime, decidió querer a su hijo. Quiso quererlo. Por la noche, cenando un fresquito gazpacho andaluz, le dijo: "Vicente, a partir de hoy voy a quererte". Vicente le volvió a sonreir, como siempre hacía cuando su padre se dirigía a él. Y pensó: "¿Cuando se dará cuenta este padre mío que llevo cinco años sordo?"


martes, 8 de septiembre de 2015

"ALMA DE BARRO" (Autora: Flor Méndez Villagrá)


Cuando el martillo golpeó sin piedad su hucha, descubrió tras una cortina de lágrimas, doce trozos de terracota desparramados sobre la mesa, 3 polillas y un sueño. 

jueves, 30 de julio de 2015

DÍA ACIAGO (Autora: ANA DEL RIO)


Levanté la vista del plato y al fondo del comedor divisé un jamón colocado en su jamonero y listo para ser loncheado. Nadie más había para cuidar mi sitio y aún a riesgo de perderle y tener que comer de pie, me dirigí hacia tan suculento manjar para poder degustarlo y ofrecer a mi paladar por unos segundos, un placer de dioses. Cuando llegué al lugar, el jamón ya no estaba. Salí a pasear para olvidar lo sucedido. No había mucha gente, el calor era sofocante, aunque acariciaba de vez en cuando la brisa marina y fue cuando te vi. 
Si, eras tú! Tu apariencia, tu sombra, tu pelo, tu caminar... Te llamé, pero no respondiste. Corrí hacia ti gritando tu nombre. Era emocionante, porque no era de esperar encontrarte en ese lugar y quería al menos saludarte. 
Cuando por fin te di alcance, toqué tu hombro repitiendo tu nombre y te giraste, pero aquel rostro carecía de tu sonrisa y de tu mirar. 
Las vistas del día, convertidas en meros espejismos. 
Me quedé a solas con la nostalgia. 

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